En diciembre de 2025, una cadena de café de especialidad con nueve locales en Barcelona declaró en InfoHoreca que el matcha le suponía ya el 40% de las ventas. No un 5% de curiosidad. Cuatro de cada diez euros.
Ese mismo mes, Square España publicó que las ventas de matcha en cafeterías españolas habían crecido un 50,3% interanual en 2025, y que la bebida ocupaba el 10% del menú medio de una cafetería española. El doble que en 2023.
Y mientras eso pasaba en la barra, en Kioto la materia prima se disparaba entre un 161% y un 265% en doce meses.
Ahí vive el negocio del matcha en España: entre una demanda que se duplica y un coste que se triplica. Se puede ganar dinero. Pero solo si haces bien tres cuentas.
El mapa real del matcha en España, a mayo de 2026
Antes de nada, la foto del terreno. Estos son los matcha bars relevantes y verificables en las dos ciudades que marcan el paso.
Madrid
- Maison Matcha: cuatro locales (Chamberí, Salamanca, Pozuelo y Valencia). Matcha latte a 4-4,50 €. Bollería externalizada a un obrador japonés.
- Jade Matcha Gallery (Justicia): galería de arte más matcha ceremonial de Shizuoka. Ticket de 5-7 €.
- Kōhī (Chueca): bakery japonesa más matcha, 4-6 €.
- Sakuhin (Chueca): matcha con siropes de fruta artesanos, 5-7 €.
- La Matchatería: monoproducto, pioneros nacionales, 4-6 €.
- HanSo Café: pastelería japonesa, café de especialidad y matcha, 4-7 €.
- Pastelería Hanabusa: wagashi artesanal, dorayaki y mochi.
Barcelona
- Ikenocha (Eixample Esquerra): pareja japonesa, matcha directo de Uji, ceremonia usucha completa. Abre solo de miércoles a sábado.
- Bonsai Coffee & Matcha: matcha ceremonial de Yame, no de Uji.
- Matcha Crew: monoproducto 100% plant-based, con mochi vegano y soft serve.
- Nori Matcha (Eixample) y Sr. Brown (Sant Antoni), con su matcha coconut latte de firma.
- Noor Coffee: nueve locales en Barcelona en 2026 y ese 40% de ventas en matcha.
Siete puntos relevantes en Madrid, seis en Barcelona. Eso no es saturación. Compáralo con los más de cincuenta ramenya que hay solo en el centro de Madrid y verás la diferencia de madurez entre una categoría y otra.
Hay dos lecturas más que sacar de esa lista. La primera: el matcha no está compitiendo con el café de especialidad, lo está canibalizando desde dentro de sus propias barras. La segunda: casi ninguno de los que funcionan es monoproducto puro. Todos venden tres categorías bajo el mismo techo.
El caso que todo el mundo cita, con los números encima de la mesa
En junio de 2024, Violeta Mangriñán abrió Maison Matcha en Chamberí. Cincuenta y un metros cuadrados, inversión declarada de 170.000 €. En diciembre abrió el segundo local, 70.000 € más. Total: 230.000 € de capital propio, sin préstamo, sin socios y sin inversores.
Doce meses después de la primera apertura declaró haber facturado un millón de euros con un solo local y llevarse 80.000 € limpios de beneficio neto personal. A mayo de 2026 tiene cuatro locales operativos y busca el quinto en Málaga.
Su propio plan lo resumió en un podcast: esto no es para abrir dos cafeterías, es para abrir veinte y venderlas a un fondo de inversión. Traducido: no está montando una cafetería, está montando un activo financiero. Es legítimo, pero conviene saberlo antes de copiarlo.
La letra pequeña de ese millón
A los nueve meses llevaba recuperados 20.000 € sobre 230.000 € invertidos. Un 8,7%. A ese ritmo tardaría 8,6 años en recuperar el capital, y eso explica por qué abrió el segundo, el tercero y el cuarto local: necesita volumen para amortizar el capex.
Su beneficio neto declarado son 80.000 € sobre un millón facturado. Un 8% neto. Una cafetería bien gestionada en España rinde entre el 10% y el 15%. El 8% del caso más mediático de la categoría es decente, no milagroso. Métetelo en la cabeza: con matcha no vas a hacer un 25% neto, ese número no existe.
Y el millón hay que cogerlo con pinzas: es una declaración propia a prensa, sin cuentas auditadas públicas. Si lo damos por bueno, son 2.740 € de facturación al día. Posible con unos 500 matchas diarios más bollería y algo de salado, pero exige una rotación brutal y horarios largos.
Por qué ese caso no es tu caso
Tres condiciones que probablemente tú no tienes:
- 2,5 millones de seguidores en Instagram generando tráfico orgánico desde el día uno.
- 230.000 € de capital propio sin cuota bancaria que pagar cada mes.
- Una red de prensa que cubre cada apertura sin coste.
Hay un cuarto matiz que se pasa por alto: el negocio depende de ella como cara pública y de un gestor contratado como operador. Cuando la marca personal que trae el tráfico baja, las ventas de este tipo de negocios caen entre un 30% y un 40% en seis meses. Es el riesgo estructural del modelo influencer, y no se soluciona con más locales.
La matemática del matcha latte en 2026
Este es el escandallo que necesitas ver antes de firmar un alquiler.
- Matcha ceremonial de Uji premium: 4,80-7,20 € por cada 30 g cebados, es decir 1,40-2,20 € por gramo.
- Un matcha latte estándar lleva 1,5-2 g: 2,10-4,40 € solo de matcha.
- Leche entera o bebida vegetal (200 ml): 0,30-0,50 €.
- Sirope opcional (15 ml): 0,15-0,30 €.
- Vaso, tapa y pajita compostable: 0,25-0,45 €.
Coste total por unidad: 2,80-5,65 €. Precio de venta medio en España en 2026: 4,50 €.
Eso da un food cost de entre el 62% y el 125%. Has leído bien el segundo número: con matcha ceremonial de grado alto, el coste supera al precio de venta. Estás perdiendo dinero en cada vaso.
Solo hay tres salidas, y la mayoría hace una mezcla de las tres: subir el precio a 6-7 €, usar grado culinario (entre un 50% y un 80% más barato) o bajar el gramaje a 1 g por unidad. La fórmula que aguanta es ceremonial para la barra abierta y el ritual visible, culinario para el latte y los dulces.
Y ahí está la clave del ticket: cuando un cliente te ve cebar el matcha con el chasen de bambú, no está pagando 4,50 € por una bebida. Está pagando 4,50 € por el ritual. Si eliminas el ritual, el precio deja de sostenerse. Es la misma lógica que explica por qué una carta corta y obsesiva vende más caro que una carta larga.
Tres perfiles de negocio matcha viables
Perfil 1: grab & go de barrio joven u oficinas (18.000-35.000 €)
Local de 25-40 m² en Chueca, Sant Antoni, Ruzafa, Triana o equivalentes. Carta corta: dos matchas (clásico y uno de firma con sabor), un té frío, un café V60 y dos o tres dulces japoneses comprados a obrador externo. Ticket medio de 5-6 €, plantilla de dos personas. Objetivo: 150-250 unidades al día, que a 26 días y 5 € de media son 19.500-32.500 € al mes.
Es el perfil con mejor relación entre riesgo y recorrido, y el que cabe en un presupuesto de 20.000 €.
Perfil 2: matcha bar con pastelería propia (60.000-130.000 €)
Local de 40-60 m² en zona prime pequeña. Cuatro a seis matchas, cuatro a seis dulces japoneses de elaboración propia y café de especialidad. Ticket de 7-12 €, plantilla de tres a cinco personas. Más inversión, pero mejor margen por integración vertical: dejas de pagarle el dulce a otro. Es el tramo que encaja con una inversión de 80.000 €.
Perfil 3: cadena con marca personal (200.000 € por local)
Solo viable con marca personal por encima del medio millón de seguidores y tráfico orgánico sostenido. Si no lo tienes, este perfil no es para ti. Sin matices.
La cara B
La materia prima juega en tu contra
El precio del tencha, la hoja con la que se muele el matcha, subió entre un 161% y un 265% en 2025 en la subasta de referencia de Kioto. Y los dos grandes productores japoneses han impuesto límites de compra por cliente. Vas a tener problemas para conseguir matcha ceremonial de calidad durante 2026 y 2027, y a un precio que se mueve bajo tus pies. Le he dedicado un artículo entero a esto: por qué sube el matcha y cómo defender el margen.
El monoproducto puro es una trampa
Con una sola categoría, el ticket medio no llega a 8 €. Con tres o cuatro, sube a 12-15 €. Sobre unos gastos fijos de local urbano, esa diferencia es exactamente la que separa rentable de insostenible.
El boom no es eterno
Un crecimiento del 50,3% interanual no se repite indefinidamente. La categoría lleva subiendo desde 2023 empujada por redes sociales. Cuando el crecimiento se aplane, quedarán los que tengan producto y ubicación, no los que tengan foto bonita.
Mi veredicto
El matcha es la única bebida japonesa con boom verificado en España y todavía sin saturar. Pero es una categoría de margen apretado por las dos puntas: la demanda tira del precio de venta hacia arriba y la crisis de oferta tira del coste todavía más arriba.
Yo entraría por el perfil 1, en una ciudad que no sea Madrid centro, con carta corta y dulce comprado fuera los primeros doce meses. Y no montaría jamás un matcha bar de pureza ceremonial pretendiendo pelear en zona prime con 50.000 €. Ese es el error que se está pagando caro.
Preguntas frecuentes sobre montar un negocio de matcha en España
¿Cuánto cuesta montar un matcha bar en España?
Entre 18.000 y 35.000 € en formato grab and go de 25-40 m² con carta corta y dulce comprado a obrador externo. Un matcha bar con pastelería propia de 40-60 m² sube a 60.000-130.000 €. El formato de cadena con marca personal parte de 200.000 € por local.
¿Cuánto se gana con un matcha latte?
Menos de lo que parece. El coste por unidad va de 2,80 a 5,65 € según el grado de matcha y el gramaje, contra un precio de venta medio en España de 4,50 €. Eso deja un food cost de entre el 62% y el 125%: con matcha ceremonial premium y 2 g por vaso puedes estar perdiendo dinero en cada bebida.
¿Está saturado el mercado del matcha en España?
No a mayo de 2026. Hay siete matcha bars relevantes en Madrid y seis en Barcelona, frente a más de cincuenta ramenya solo en el centro de Madrid. Las ventas de matcha en cafeterías españolas crecieron un 50,3% interanual en 2025 y la bebida ya supone el 10% del menú medio, el doble que en 2023.
¿Es rentable un matcha bar de monoproducto?
Es el formato con peores números. Con una sola categoría el ticket medio no llega a 8 €; con tres o cuatro patas sube a 12-15 €. Los casos que funcionan en España combinan matcha, dulce japonés y café de especialidad bajo el mismo techo, no matcha solo.
¿Se puede replicar el modelo de Maison Matcha?
No sin las tres condiciones que lo sostienen: 2,5 millones de seguidores en Instagram, 230.000 € de capital propio sin préstamo y cobertura de prensa gratuita en cada apertura. Sus propias cifras declaradas son un 8% de beneficio neto sobre facturación y 20.000 € recuperados en los primeros nueve meses.
¿Qué grado de matcha conviene usar en hostelería?
Una mezcla. Ceremonial para la barra abierta y el cebado a la vista, que es lo que justifica el precio, y grado culinario para el latte con leche y los dulces, donde el cliente no distingue el matiz. El grado culinario cuesta entre un 50% y un 80% menos y es lo único que hace cuadrar el escandallo en 2026.
La categoría está caliente, el mapa está medio vacío y la matemática es dura. Las tres cosas a la vez. Mi estimación, y la marco como estimación, es que quien entre ahora con carta corta, gramaje controlado y una segunda pata de ingresos tiene una ventana de dos o tres años antes de que Madrid y Barcelona se pongan como los ramenya.
Si estás decidiendo entre esto y otras categorías japonesas, la comparación completa está en la matriz de qué negocio japonés montar en España, y los costes de local, licencia y equipamiento base los tienes desglosados en cuánto cuesta montar una cafetería en 2026.
Y antes de firmar nada, monta un pop-up de dos meses para validar el consumo real. Cuesta una fracción y te dice si tu barrio pide matcha o solo lo mira en Instagram.



