Post-Mortem

Para cuando un modelo de negocio se pone de moda, la fiesta ya ha terminado.

"Tu compra en diez minutos." Riders volando en bici. Descuentazos en la primera compra.

Por jotaypunto03 de junio de 2026· 8 min de lectura
Para cuando un modelo de negocio se pone de moda, la fiesta ya ha terminado.

2021. Te bajas a la calle y están por todas partes.

Anuncios de Getir, de Gorillas, de Glovo Express.

"Tu compra en diez minutos." Riders volando en bici. Descuentazos en la primera compra.

Todo el mundo decía lo mismo: esto es el futuro del súper.

Los inversores soltaron miles de millones. Quizá hasta tú pensaste en montar algo parecido.

Cuatro años después, mira a tu alrededor.

Casi ninguna de aquellas apps existe ya.

Se esfumaron. Con todo su dinero, sus repartidores y sus anuncios.

Hoy toca hablar del error más caro y más repetido del emprendimiento:

copiar el modelo que está de moda.

Vamos al lío.

RESPUESTA RÁPIDA.

Copiar el modelo de negocio de moda casi siempre sale mal por cuatro razones: llegas tarde, copias la solución de otro sin tener su problema, no puedes replicar las condiciones que lo pusieron de moda, y los números no mejoran por mucho hype que les eches.

El caso del súper en diez minutos lo resume todo: en 2021 se invirtieron más de 18.000 millones de dólares en este modelo. Cuatro años después casi ninguna empresa existe. Una de ellas llegó a perder 159 dólares en cada pedido.

La lección de siempre: no copies la solución que viste triunfar. Entiende el problema que resolvía. Eso es lo único que se puede robar bien.

El súper en 10 minutos: 18.000 millones para acabar en nada

Empecemos por la autopsia, porque aquí el DATO es DIOS y los datos son brutales.

El reparto ultrarrápido de súper (lo que se llamó quick commerce) fue LA moda de 2021.

En todo el mundo se invirtieron más de 18.000 millones de dólares en estas empresas. Solo en Europa, unos 5.500 millones en un año.

Dinero a paladas para llevarte una barra de pan a casa en diez minutos.

Getir, la turca, llegó a valer unos 12.000 millones de dólares. Más que dos grandes cadenas de supermercados británicas juntas.

Gorillas, la alemana, se convirtió en la empresa europea más rápida de la historia en valer mil millones: lo logró en nueve meses.

¿Sabes a qué ritmo quemaba el dinero Gorillas? Entre 60 y 90 millones cada mes. Cada mes.

Y atención a esta, que es la que lo explica todo.

Jokr, otra del montón, perdía 159 dólares en cada pedido.

Léelo otra vez. Por cada pedido que entregaban, perdían el precio de la compra entera más propina.

Cuantos más pedidos, más perdían. El negocio iba mejor cuanto menos vendía.

¿Cómo acabó la película?

Gorillas fue comprada por Getir a precio de saldo, un 60% por debajo de su valor.

Getir, en 2024, cerró el grifo y se retiró a Turquía con el rabo entre las piernas, dejando Europa, Reino Unido y Estados Unidos.

En España, Gorillas se fue y Glovo acabó vendida a un gigante alemán.

Cuatro años después, la mayoría de aquellas apps ya no existen.

Y aquí está el detalle que une todo este artículo:

Gorillas copió su modelo de Gopuff. Y otra docena copió a Gorillas. Todos haciendo lo mismo, todos a la vez, todos detrás de la misma moda.

Casi todos al cementerio.

Por qué te enamoras del modelo de moda (y por qué te engaña)

Copiar la moda es tentador. Y es humano. Por eso caemos.

Te da seguridad. Si a otro le funciona, será que funciona, piensas.

Es fácil de explicar. "Somos el Uber de las mascotas", "el Airbnb de los trasteros". Todo el mundo lo pilla a la primera.

Y los titulares te machacan con lo bien que les va a los de la moda.

Pero ahí está la trampa, y tiene nombre: sesgo del superviviente.

Ves al que ganó. No ves al cementerio.

Por cada modelo de moda que triunfa en los titulares, hay docenas idénticos enterrados que nadie recuerda.

Te fijas en el que llegó a la meta y no cuentas a los cien que se quedaron en la cuneta haciendo exactamente lo mismo.

Tatúate esto: el éxito de uno no es la prueba de que el modelo funcione. Es la prueba de que a uno le funcionó. Que no es lo mismo.

Para cuando es moda, llegas tarde

Hay un problema de reloj que casi nadie ve.

Cuando un modelo es tan conocido que ya es "la moda", la ventana se está cerrando, no abriendo.

Los primeros ya tienen lo que de verdad importa: la red, los datos, la marca, los clientes enganchados.

Tú llegas a un mercado saturado, a pelear por las migajas y a base de quemar dinero en descuentos.

Y hay algo peor.

Los modelos de moda casi siempre lo son por un momento concreto e irrepetible.

El súper en diez minutos solo "funcionaba" porque había dinero gratis (tipos de interés a cero) y una pandemia que nos tenía encerrados pidiéndolo todo a casa.

Cuando el dinero se encareció en 2022, el modelo se desplomó de la noche a la mañana. No porque la gente dejara de querer su compra rápido, sino porque ya nadie pagaba las pérdidas.

Ojito cuidado: tú no puedes replicar las condiciones que crearon la moda. Llegas a la fiesta justo cuando están recogiendo las sillas.

Los números no entienden de hype

Y aquí va la verdad más dura de todas.

Un modelo de negocio roto, copiado, sigue roto. Solo que ahora el que pierde eres tú.

Volvamos a los 159 dólares de pérdida por pedido.

Eso no es un problema de ejecución. No se arregla currando más ni con mejor marketing.

Es que el modelo, por dentro, no cuadraba. Llevar productos baratos a domicilio en diez minutos, con un repartidor pagado y un almacén en el centro de la ciudad, cuesta más de lo que la gente está dispuesta a pagar.

El hype tapa eso durante un tiempo. El dinero de los inversores tapa el agujero mientras dura.

Pero las cuentas siempre acaban pasando factura. Siempre.

El DATO es DIOS también aquí: antes de copiar nada, haz los números de servilleta.

Cuánto te cuesta conseguir un cliente. Cuánto te deja ese cliente. Qué margen queda.

Si no salen sin dinero gratis de por medio, no es un negocio. Es una hoguera con logo bonito.

Lo que esto te enseña a ti

Llegamos al hueso. Y es, otra vez, la idea que da nombre a todo lo que escribo.

Copiar el modelo de moda es la forma más pura de enamorarte de la solución de otro.

Viste su solución (el súper en diez minutos) y la copiaste sin preguntarte si tú tenías su mismo problema, su mismo cliente, su mismo momento y sus mismos números.

Lo que SÍ puedes robar de una moda no es la fórmula. Es el problema que hay debajo.

Detrás del súper en diez minutos había un problema real: a la gente le da pereza ir a comprar y le gusta la inmediatez. Ese problema sigue ahí. Lo que no funcionaba era esa solución concreta para resolverlo.

Así que cuando veas la próxima moda (y la habrá, mañana mismo, con "monta tu agencia de IA" a la cabeza), pásala por tres preguntas antes de copiar nada:

Uno. ¿Tengo yo de verdad el mismo problema y el mismo cliente que el que triunfó? ¿O solo me ha gustado su titular?

Dos. ¿Salen los números sin necesidad de dinero gratis ni de quemar caja eternamente? Hazlos en una servilleta. Sé honesto.

Tres. ¿Llego pronto a esta ola… o llego a la resaca, cuando ya hay veinte iguales que yo?

No eres Jesucristo y no tienes que inventar el mundo de cero. Inspirarte está bien. Copiar a ciegas, no.

La moda pasa. El problema, si es de verdad, se queda. Enamórate de eso.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es malo copiar un modelo de negocio que está triunfando?

Porque normalmente copias la solución sin tener el mismo problema, cliente o contexto que el original. Además llegas tarde (cuando ya es "moda", el mercado está saturado) y no puedes replicar las condiciones que lo hicieron funcionar, como un momento de dinero barato. El éxito de otro no garantiza el tuyo.

¿Qué es el sesgo del superviviente en los negocios?

Es la tendencia a fijarte solo en los que triunfaron y olvidar a los muchos que fracasaron haciendo lo mismo. Cuando un modelo se pone de moda, ves en los titulares al ganador, pero no ves el cementerio de empresas idénticas que murieron. Eso te hace creer que el modelo es más seguro de lo que es.

¿Qué pasó con el súper a domicilio en diez minutos?

Fue la gran moda de 2021: se invirtieron más de 18.000 millones de dólares en todo el mundo. Pero el modelo perdía dinero en casi cada pedido (una empresa llegó a perder 159 dólares por entrega). Cuando subieron los tipos de interés en 2022 y se acabó el dinero barato, la mayoría cerró o fue absorbida. Hoy casi ninguna existe.

¿Entonces no hay que inspirarse en lo que funciona?

Sí, pero inspirándote en el problema, no en la fórmula. Lo valioso de una moda es entender qué necesidad real había debajo y por qué a la gente le importaba. Esa necesidad puede seguir ahí aunque la solución concreta fracase. Copia el problema, no el truco.

¿Cómo sé si una idea de moda tiene sentido para mí?

Pásala por tres filtros: si tienes de verdad el mismo problema y cliente que el caso de éxito; si los números te salen sin depender de financiación infinita; y si llegas pronto a la tendencia o tarde, cuando ya está todo el mundo. Si fallan los tres, probablemente estés copiando humo.

Para seguir leyendo

· Modelos de negocio con IA en 2026: la próxima moda que muchos van a copiar mal: /blog/modelos-de-negocio-con-ia-2026

· Cuánto vale de verdad un cliente: LTV y CAC para hacer los números antes de lanzarte: /blog/ltv-cac-cuanto-vale-un-cliente

· Cómo gana dinero Amazon de verdad (un negocio que nació del problema, no de copiar a nadie): /blog/como-gana-dinero-amazon

Una última, y respóndela a solas:

eso que quieres montar, ¿lo quieres montar porque resuelve un problema que conoces de verdad… o porque viste que a otro le estaba funcionando?

Porque si la respuesta es la segunda, puede que no estés llegando al negocio. Puede que estés llegando a la resaca.

— Jota

#BuenasPreguntas #EscritoPorUnHumano

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Sobre el autor
jotaypunto

Fundador de Entrepreneurs Fight Club. Escribiendo sobre emprendimiento, mentalidad y la pelea diaria por construir algo propio.

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