883 millones de dólares de capital riesgo. 414 millones más por salir a bolsa mediante un SPAC. Valoración máxima: 2.500 millones. Bancarrota el 20 de diciembre de 2023. Feliz Navidad.
Bird empezó la fiebre de los patinetes eléctricos en 2018. Un día no había patinetes en las aceras. Al siguiente, había miles. En Madrid, Barcelona, Valencia, en todas partes. Usó un SPAC en noviembre de 2021 para salir a bolsa — una empresa vacía que te permite cotizar sin el escrutinio de una IPO real. En noviembre de 2022 admitió que había sobreestimado sus ingresos. Las acciones cayeron de 8,40$ a menos de 10 centavos: -98,8%.
Los unit economics del patinete explican todo: vida útil muy corta (vandalismo — literalmente sacan centenares de patinetes del fondo de ríos), baterías que se degradan, recoger-cargar-redistribuir cada noche (flota de furgonetas + trabajadores), regulación que cambia sin aviso (ciudades que permiten patinetes hoy los prohíben mañana), y un pricing de 1-5€ por viaje del que no queda margen después de costes. Bird perdió más de 430 millones desde finales de 2021 hasta la quiebra.
Lime, el principal competidor, sigue operando. Qué hizo diferente: diversificó antes (bicicletas eléctricas, coches compartidos — no solo patinetes), fue más disciplinado con la expansión (se retiró de mercados no rentables en vez de entrar en cada ciudad para mostrar crecimiento), y nunca salió a bolsa por SPAC (evitó la presión de cotizar con números que no aguantaban).
La señal que debiste ver: cuando un VC te empuja a salir a bolsa rápido, pregúntate quién se beneficia. Si la respuesta es "los inversores que quieren liquidez," cuidado. Salir a bolsa no es una meta. Es una herramienta. Y si la usas antes de estar preparado, el mercado público te castiga con una brutalidad que el mercado privado nunca aplicó.
883M$ de VC. 414M$ de SPAC. 2.500M$ de valoración. Y al final, los patinetes acabaron en el fondo del río. Literalmente.




